Los hospitaleros son aquellas personas que se encuentran en
los albergues para atender a los peregrinos que llegan en busca de una cama
para esa noche. El número de hospitaleros y las funciones que realizan en el
albergue depende del tipo de albergue que sea, puede ser un albergue público,
en el que los hospitaleros son funcionarios o un albergue privado, o incluso,
hay albergues parroquiales.
Los albergues que son más distintos son los albergues
parroquiales. En ellos los hospitaleros se encargan del registro, de sellar la
credencial, pero no cobran nada, ya que la mayoría de ellos no reciben
subvencionados pero se mantienen gracias a las donaciones de los peregrinos. Además
en este tipo de albergues no solo se busca la simple comodidad de los
peregrinos en el mismo, sino que los hospitaleros tiene una función mucho más
importante y es que el peregrino encuentre un pequeño hogar en el albergue.
En algunos de los albergues parroquiales los hospitaleros no
son fijos, son voluntarios. Para poder ser hospitalero se requiere la titulación de hospitalero,
la cual se consigue haciendo un pequeño curso que dan en algunas parroquias o
en asociaciones. Todos los albergues parroquiales se encuentran en pequeños
pueblos.
Otra de las diferencias entre los albergues públicos y los
albergues parroquiales es la organización de la limpieza del albergue. En los
albergues privados la limpieza corre por cuenta de una empresa especializada,
son muy comunes en las zonas por las que pasa el Camino de Santiago. En cambio,
en los albergues parroquiales, entre las funciones de los hospitaleros se
encuentra también la limpieza de los albergues, así como la fumigación para
evitar las plagas indeseadas. En el curso obligatorio para poder ser
hospitalero se enseñan las funciones básicas para toda la realización de la
labor como hospitalero en un albergue parroquial.
En general, los albergues parroquiales se encuentras más en
la zona de Castilla, y en Galicia se encuentran más los albergues públicos, ya
que en esta última parte del Camino siempre hay más peregrinos y los albergues
parroquiales no tienen mucha capacidad. Aún así, muchos peregrinos van buscando
los albergues parroquiales ya que admiten que se dan un trato mucho más humano
y característico del Camino de Santiago.
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