26 de diciembre de 2012

El Camino de Santiago


Para muchos una simple ruta que saliendo desde muchos puntos de Europa y llega hasta Santiago de Compostela donde están los restos de Apóstol Santiago, en la famosa catedral. Para otro muchos, llamados peregrinos, es la propia vida, es una aventura en la que tienes mil cosas por descubrir, es una experiencia en la conocer nueva gente y aprender las cosas más básicas de la vida.

El Camino de Santiago para muchas personas ha protagonizado un papel muy importante. Muchas no encuentran un motivo claro por el que lo hacen, simplemente, sienten que “el camino les llama”. Casi todos asocian el final del camino a la llega a la ciudad de Santiago de Compostela, pero eso no es final del todo. La mayoría de la gente sí que lo termina allí, donde es tradición recoger la compostelana y llegar a la Catedral de Santiago para dar los tres “cabezazos y abrazar al Santo”. Cuando se termina esta etapa, tan solo a unos 100 km más se encuentra Finisterre. Ese lugar que hace años se creía el final de la tierra y donde los peregrinos  queman sus ropas a los pies de la playa.




Durante toda la trayectoria, se pasan por diferentes ciudades, pueblos, ríos, albergues, polígonos, campos, bosques… todos ellos indicados mediante flechas amarillas. Esas flechas son unos de los mayores símbolos del Camino, te guían hacia el camino correcto. Aunque sí es verdad que también atajos, pero muchas veces, gente con mala intención hacen, mediante flechas amarillas también, que esos atajos se desvíen del Camino que de verdad llega a Santiago.

Otro símbolo característico del Camino de Santiago son las conchas. Antiguamente las vieira tenían dos funciones. Una de ellas era poder beber agua con ellas en los ríos y en las fuentes naturales que los peregrinos encontraban a su paso. Y, en segundo lugar, era su identificación como peregrino, su identificación para que en los pueblo pudieran alojarse en las casas de los pueblerinos. Hoy en día, lo que identifica al peregrino como tal es la credencial, la cual deben ir sellando por los diferentes albergues por los que pasen como señal de que van haciendo el camino andando y sin trampas.

Actualmente, son más los extranjeros que llegan a España para hacer el Camino de Santiago que los propios españoles que se mueven hasta cualquier punto del país para comenzar el camino. Esto se achaca a que el país se encuentra sumergido en una tremenda crisis económica, pero esto es el único motivo ya que se trata de uno de los viajes más baratos y que más te enriquecen culturalmente. Este descenso de españoles en el camino, también se debe a que mucha gente lo asocia con la religión y el camino no es sólo religión. En el camino es uno de los sitios más multiculturales del mundo, además de ser uno de los viajes con los que más ciudades puedes conocer y más turismo puedes hacer.


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