26 de diciembre de 2012

¿Cómo empezó todo?


No se sabe con exactitud cuándo y cómo comenzó la verdadera historia del Camino de Santiago. Pero hay una gran tradición en el peregrinaje, una gran tradición en el camino hacia los supuestos restos de apóstol Santiago.


Todo remonta al siglo VIII cuando por todo el noroeste de España se empieza a difundir un rumor que decía que el Apóstol Santiago estaba enterrado en las alguna de las zonas de del norte de la península. Hasta este punto, todo resulta real, pero a partir de ahora no se sabe bien qué es realidad, qué partes son inventadas, cuáles una leyenda y cuáles una fábula.

Según se cree, en el año 813, un ermitaño encontró une pequeña estrella en el bosque Libredón. La voz corrió hasta los altos cargos eclesiásticos y fueron ellos mismos los que descubrieron una pequeña capilla cerca de un cementerio. Alfonso II El castro, Rey de Asturias es el primer peregrino al desplazarse hasta Santiago para mandar construir una Iglesia donde se creen que están enterrados los restos de Santiago El Grande.


A partir de ese momento, le historia se hace más famosa. No solo llega a toda España sino que también, empiezan a llegar peregrinos de gran parte de Europa para adorar los restos de apóstol. Durante los primeros años el Camino se convirtió en un encuentro de cristianos, en el que desde muchos lugares llegaban para compartir sus creencias, sus hábitos y, sobre todo, su música.  Estos primeros peregrinos se iban alojando, como podían en los diferentes monasterios e iglesias que uno se iba encontrando a lo largo del Camino hacia Santiago.

A partir del siglo X, el camino está en su más alto auge. Europa acaba de salir de una hondonada e inicia una serie de intercambios religiosos que llevará a Roma, Jerusalén y Santiago de Compostela a ser los lugares de peregrinación preferidos de todos los creyentes.

Después del siglo XIV, el Camino va perdiendo poco a poco ese gran auge y éxito que tenía. La iglesia empieza a perder poder y la gente deja de ser creyente o por lo menos practicante. Durante muchos se ha creído que el camino era algo solo religioso, solo lo realizaban aquellos que sentían la llamada de Dios hacia El Camino. Poco a poco la gente ha ido cambiando esta concepción, la gente ya no solo piensa en la religión cuando se habla de Camino de Santiago, se habla de cultura, de turismo y se habla de intercambio de costumbres y tradiciones entre gente, no solo de Europa, sino de todo el mundo.

Por desgracia, hay un hecho que debemos lamentar, “el camino ya no es lo que era”. Muchos peregrinos, que conocen perfectamente el camino, afirman que ha cambiado mucho. Antes, según cuentan, la gente era mucho más amable, te daba muchas más facilidades para hacer el camino, era más difícil, porque no había todas las comodidades que existen hoy en día: poder comunicarnos a distancia, la higiene, menos facilidad de pérdida… Aún así, muchos peregrinos creen que sería mucho más agradable hacer El Camino, si no se hubiera convertido en un negocio.

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